Este folleto de gran formato, oublicado en la primera mitad de la década de 1990, detalla los puntos principales del impacto sobre el medio ambiente de los plásticos, tal como lo entiende la industria. Entre ellos destacan los siguientes:
• Desligar los plásticos del petróleo, recalcando que solo un 4% del oro negro se transforma en plásticos.
• La omnipresencia de los materiales plásticos en todas las actividades imaginables.
• Sus cualidades sin rival con respecto a otros materiales, como la ligereza (la moldeabilidad y versatilidad se da por supuesta).
• Cuestionar la asociación de objeto plástico como objeto desechable, recalcando que muchos son muy duraderos.
• Achacar el problema de los residuos plásticos tirados por todas partes a «ciudadanos descuidados».
• Reducir la participación de los plásticos en los residuos urbanos: un 25% en volumen, pero solo un 7% en peso.
• Se plantean los tres procedimientos de reaprovechamiento de los residuos plásticos: reciclado mecámico en masa, produciendo materiales bastos aptos para mobiliario urbano, reciclado fino por separación de sus constituyente (que vendría ser un circuito cerrado como el del vidrio) y por último incineración con recuperación de energía.
En 1995, fecha aproximada de publicación del folleto, las tasas de recuperación y reciclado de los plásticos eran extremadamente bajas, y en realidad, a diferencia de la industria de la lata, vidrio o el papel, que estaban construyendo sus circuitos cerrados de reciclaje , la industria del plástico no tenía una solución para la acumulación de sus residuos, fuera de una «valorización energética» en masa que generó una notable contestación social cuando se fue planteando la construcción de incineradoras de residuos urbanos en diversos punto del país.
Hay que tener en cuenta las grandes dimensiones de la industria, tal como detalla el propio folleto: dos millones de toneladas de consumo al año, 1,6 millones de toneladas de residuos, un crecimiento de x60 en los 32 años que van de 1960 a 1992 (de 1 kilo por habitante y año a 59 kilos). El plástico irrumpió en el ecosistema domésticos con fuerza arrolladora, ocupó hasta el último nicho disponible, y se fue revelando cada vez más como un gran problema, muy lejos de cualquier pretensión de circularidad (como se entendió el concepto ya entrado el siglo XXI).
Fundación Española de Plásticos para la Protección del Medio Ambiente, c. 1995